Las cadenas de ayuda

Símbolo en las rejas del bajo de la calle Enamorats, sede de las asambleas de la PAH Fuente: Ester García

Símbolo en las rejas del bajo de la calle Enamorats, sede de las asambleas de la PAH
Fuente: Ester García

La Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de Barcelona se reúne cada viernes en la calle Enamorats número 105. Diferentes organizadores se reúnen para asesorar de forma colectiva a personas afectadas por el impago de su vivienda. Como afirman en su página web: “Se trata al afectado como un sujeto transmisor de conocimiento y no como una víctima asistida”. Ése es su objetivo, poder hacer una cadena de ayudas, como explica una abogada implicada en la asamblea “hoy por ti, mañana por mí”. Quien recibe ayuda hoy pueda aprender para poder ayudar mañana.

La gente empieza a llegar un poco antes de las seis de la tarde, cogen sus sillas e intentan formar una especie de círculo para que sea más fácil compartir sus experiencias y atender a los que hablen. Gente como Silvia González Laá -una guionista y colaboradora de la PAH que ha ayudado a hacer que su causa se difunda por los medios con vídeos como “De afectado a diputado”– recibe a los participantes. Las personas son de diferentes países, se nota la abundancia de gente extranjera que no tiene familia en la que apoyarse en España. La gente se saluda, muestra actos de familiaridad como los dos besos, los niños se encuentran y se ponen a jugar con juguetes que pueden encontrar en la mesa de atrás. Parece que ya es una rutina asistir a la asamblea.

Los carteles y los organizadores piden orden al hablar y silencio a los asistentes. La asamblea comienza preguntando si hay nuevos casos, y continúa explicando para qué sirve esta asamblea de los viernes. Esta asamblea es de asesoramiento colectivo y aunque para la gente que acude cada viernes puede resultar repetitivo, para la gente que acude por primera vez es novedoso. Además, éstos también necesitan saber a qué se enfrentan.

Algunas de las explicaciones son su historia –plataforma creada en 2009 antes de la admisión de la burbuja inmobiliaria y cuando los desahucios no tenían impacto social- , los objetivos principales de la PAH –dación en pago y régimen de alquiler social para los desahuciados-, pero sobre todo empoderar a la gente para que se enfrente al banco, comparta su caso y hacer que no se sienta culpable.

Su forma de ayudar es enseñando a las personas a defenderse de los bancos. En la asamblea las personas aprenden a negociar con su entidad bancaria por sí mismas. Una colaboradora explica que se tienen que agotar las vías legales antes de emprender cualquier acción de desobediencia civil, que no va mucho más allá de enganchar pegatinas en sucursales bancarias u organizar concentraciones delante de éstas.

Una vez éstos hayan aprendido podrán enseñar a otros cómo hacerlo y así se forma la cadena que intenta crear la PAH. Como afirma una colaboradora Silvia González Laá “la lucha individual es pérdida”, por eso enseñan a ayudarse mutuamente. Y es que aunque la gente al principio se acerque sólo por su caso personal y para obtener ayuda, se acaba quedando para ayudar al resto de gente.

Además, en la asamblea hay denuncias. Por ejemplo, se ven privados de anunciar según qué movilizaciones porque hay gente de los bancos que se infiltra en las reuniones. Una colaboradora afirma que no sólo bancos, sino que también hay abogados que se infiltran para saber cómo asesorar a gente desahuciada y luego cobrar por ello.

Ada Colau en medio de la asamblea. Fuente: Ester García

Ada Colau en medio de la asamblea. // ESTER GARCÍA

Los organizadores afirman que no hay una jerarquía dentro de la administración de la PAH, pero sí que se reconoce una cara cuando se habla de Stop desahucios o de la PAH, Ada Colau. Ella es la cara más representativa del movimiento. Colau está presente en la asamblea y va al medio de la sala para animar a los participantes y para promover movilizaciones para parar los desahucios y hacer que las leyes cambien.

El último paso es el turno de preguntas, que es lo que más ayuda a los afectados, pero antes se disponen a explicar experiencias personales. Estos casos personales son experiencias positivas, y qué mejor que buenas experiencias para animar a los asistentes y demostrarles que sí se pueden conseguir los objetivos. Un hombre de unos cincuenta años, afiliado a la PAH desde julio, explica que su sucursal bancaria ha aceptado la dación en pago, por tanto se ha quedado sin deuda. Además, el banco le ha ofrecido la opción del alquiler social. Este junto a otras experiencias positivas desata la euforia y los aplausos en el número 105 de la calle Enamorats.

Ester García González

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