Desahucios: paso a paso

Desahucios: paso a paso

Un proceso que pone en conflicto a dos sujetos: bancos y personas. Un proceso largo  y que carece de piedad para el más débil, aún sabiendo que el arte de la conversación estará presente. Un proceso que se debate en dos escenarios citados en la obra de Erving Gofmann: la escena dominada por la presión que ejerce el sujeto afectado y el backstage donde el banquero oculta toda su artillería. Un proceso silencioso ante las masas que algunos intentan avivar con un altavoz blanco y una camiseta verde. Un proceso que se cobra víctimas, pero que fabrica héroes sin la máquina del dinero. Un proceso para valientes, y no para políticos que se quedan al margen de la acción porque no hay ninguna moneda que ganar y mucha imagen que perder. Un proceso tenso, donde el abogado intenta poner su granito de cordura ante las pérdidas de papeles, precisamente aquello imprescindible para el letrado. Un proceso desconocido para muchos, y un proceso por conocer.

Negociación antes que nada
La Plataforma de Afectados por la Hipoteca, la PAH, lleva ya mucho tiempo luchando por cambiar las cosas en éste país. Con la Iniciativa de Legislación Popular (ILP) y muchos actos y servicios, la plataforma lucha por cambiar la ley hipotecaria española y poner fin a un gran mal de la sociedad que, según ellos, ha sido causa de la mala gestión de los bancos y del Gobierno: los desahucios.

Es mucha la gente que acude, solo en Barcelona, a las asambleas que la PAH celebra los viernes en su centro de la ciudad condal. Son personas de toda clase social, con o sin trabajo, con más o menos familiares y con un único problema que es no poder hacer frente a una hipoteca, impuesta por el banco, que les ata a estar pagar su vivienda hasta quedarse sin dinero. Muchos de los afectados por las hipotecas acuden a la plataforma buscando ayuda, otros ofreciéndola, pero todos se quedan para seguir ayudando y añadir su granito de arena para poner fin a los problemas de muchos ciudadanos.

Los actos más conocidos de la PAH son los intentos de parar un desahucio, sobretodo porque desde los medios se ha dado a conocer a la resta de sociedad esa faceta. Pero los motivos que llevan a la plataforma a poner fin a los desahucios, aquello que los mueve y todo por lo que luchan va mucho más allá de ponerse delante de un edificio y hacer frente a la policía o a los bancos que acuden con la intención de dejar sin vivienda a aquellos que no pueden hacer frente a su hipoteca.

Todo aquél que se desplace a la sede de la PAH en Barcelona va a encontrar de todo pero lo que más interesa a la mayoría de personas que acuden allí son los pasos que sigue la plataforma para poder parar un desahucio. Tres puntos, tres posibilidades, tres maneras de actuar. Impresas a lo grande en papel, lucen en una de las paredes de la sede de Barcelona, listos para ser consultados, ya sea por necesidad, por curiosidad o por poder ayudar a aquellos que lo necesitan. La plataforma siempre intenta parar un desahucio antes de que éste se produzca, antes de que sea necesario ponerse delante de la casa. Esta forma de parar un desahucio es la que más se lleva a cabo pero es la menos conocida porqué, para los medios, son mucho más atractivas las imágenes de los miembros de la PAH, todos con las camisetas verdes que les identifican, sentándose o atándose con cadenas frente a la vivienda de la familia que será desahuciada.

Una de las hojas que figuraban en la PAH para explicar el proceso de un desahucio // CORAL DURAN

Una de las hojas que figuraban en la PAH para explicar el proceso de un desahucio // CORAL DURAN

La plataforma intenta hablar con los bancos, negociar con ellos para poder evitar un posible desahucio. Silvia González Laa, miembro de la Plataforma, nos cuenta que la negociación con los bancos es muy importante ya que “son ellos los que vendieron la hipoteca a una persona sin interesarse ni preocuparse por si ésta podría hacerle frente”. Así pues, hablar con las sucursales de los bancos, los que accedieron a vender aquella hipoteca es fundamental para poner fin a un desahucio antes que alguna de las partes salga perjudicada. “Ningún banco quiere ser llenado de pegatinas porqué esto sale en los medios y toda la gente lo señala diciendo <<éste banco ha desahuciado>>”, añade González Laa.

Peró, ¿cómo lo hace la plataforma para poder negociar con los bancos?. Todo miembro de la PAH dice lo mismo: el afectado va acompañado de otros miembros de la plataforma a negociar con la sucursal bancaria que le vendió la hipoteca y que va a llevar a cabo el desahucio. Los motivos de que el afectado no vaya solo son distintos. Por un lado está el apoyo moral, una persona que lo está pasando mal y está a punto de quedarse sin casa se siente mejor y más fuerte si va acompañado a negociar con su banco. El otro motivo es la imagen que da la plataforma y la sensación que causa en los bancos. Cuando a una sucursal bancaria acuden varias personas a negociar una sola hipoteca, la plataforma da la sensación de unidad que busca ella misma, y el banco se siente más presionado al ver que es mucha la gente que da apoyo y que pide respeto al afectado. Además, desde la plataforma dicen que los acompañantes de los afectados en las negociaciones con sus sucursales bancarias son expertos, personas que ya han negociado antes y otras conocedoras de las capacidades de la PAH y de los bancos.

La lucha de la PAH con los bancos y las negociaciones que la plataforma lleva a cabo se apoyan con documentos y hechos legales y judiciales. En su página web se pueden encontrar varios documentos útiles de cara a las negociaciones con los bancos, documentos destinados a facilitar la tarea a bancos y afectados cuando hay un derecho como el de la vivienda en medio. Un contacto en la PAH nos cuenta que los afectados acuden a los bancos a tramitar éstos documentos y negociar por su vivienda y evitar el desahucio. “Se empieza por las sucursales bancarias ya que son los que vendieron la hipoteca y los más accesibles a la hora de negociar”, nos explica nuestro contacto, y añade que “una vez se ha negociado con la sucursal, ésta envía estos documentos a la sede central del banco”.

La plataforma negocia con los bancos agotando todas las vías posibles. Cuando éstas vías se cierran, la PAH intenta parar los desahucios de la manera que más se ha dado a conocer en los medios pero. De todas formas, la plataforma y los afectados siguen negociando con los bancos ya que de esta manera pueden evitar el desahucio mucho antes de que se lleve a cabo y porqué es de la manera que se consiguen más frutos.

Los bancos pierden transparencia, pero buscan buena imagen
En la coyuntura actual, los ciudadanos tienen dos poderes en el punto de mira, el económico –bancos– y el político. Haciendo referencia al primero, en general, los bancos son reacios a dar información sobre el proceso de desahucio. Estos procesos perjudican su imagen delante de la sociedad, cosa que contribuye a tener menos clientes. Así que intentan que los medios tengan la menor información posible sobre los procesos que llevan a cabo.

El proceso normal se inicia con la demanda que interpone la entidad financiera a la familia para poder reclamar judicialmente la deuda. Esta demanda se notifica al domicilio indicado. Entonces, las personas afectadas pueden pagar la deuda en el plazo previsto en la demanda o bien oponerse a realizarlo. Si se ignora esta demanda se inicia el proceso de desahucio. El siguiente paso es la subasta del inmueble. El banco pide al Registro de la Propiedad el certificado de cargas y entonces la vivienda sale a subasta. Antes de que se lleve a cabo, el deudor puede pagar las cuotas atrasadas, pero no suele ser lo habitual, ya que no dispondría de dinero para ello. En la subasta, el mejor postor se queda el inmueble y si no hay puja el banco la adquiere. Una vez se hace el cambio de nombre de titularidad en la vivienda el deudor deja de ser el propietario y le dan un plazo de tiempo para abandonar el inmueble. Si este no lo hace por su propia voluntad y se opone los funcionarios judiciales pueden llevar a la Policía para que les ayude con el desalojo. Estas son las imágenes que se veían cuando se llevaba a cabo un desahucio.

Cuando se visitan diferentes sucursales bancarias, y se va en busca de información sobre desahucios las personas pueden fijarse que en sucursales como Bankia se encuentran carteles por toda la sucursal referidas a pisos que tienen vacíos y por los cuales pueden ofrecer una hipoteca. Aunque resulta contradictorio porque es el banco que más desahucios lleva a cabo. En el caso de Catalunya Caixa, se encuentra propaganda de sus hipotecas con el titular de “ahora sí que sí. Me puedo comprar piso” o “Ahora con Catalunya Caixa ya no tendrás excusas para no comprarte un piso”, ofrece diferentes opciones que contemplan la opción de que los inquilinos se queden en el paro, etc. Igualmente, esos titulares pueden parecer poco correctos sabiendo la situación en la que viven muchos ciudadanos.

Cuando se pregunta en el mostrados sobre el proceso de los desahucios, en seguida dan el teléfono de la centralita, para que ellos te puedan explicar; tanto en La Caixa, en Catalunya Caixa y en Bankia. Cuando se contacta con las centrales, rápidamente hacen que se contacte con comunicación que intentará conseguir información útil, pero acaba siendo la imagen que quieren dar a los medios o, directamente, lo archivan en el olvido.

Un contacto de La Caixa afirmó que: “sinceramente esto lo lleva el departamento de inmobiliario y éstos están totalmente cerrados a dar cualquier tipo de información”. Aun así explicó  el proceso general que, en teoría, lleva a cabo la Caixa: para empezar remarcó que hoy en día, se realizan pocos desahucios porque antes se intenta llegar a un acuerdo. “Cuando una familia no puede pagar la deuda, antes se negocia durante un largo periodo de tiempo”. Una vez llevan a cabo estas negociaciones se pueden llegar a diferentes soluciones: pagar sólo los intereses y dejar para más adelante el capital de la deuda, para cuando las cosas vayan mejor, un alquiler social o en algunos casos extremos la dación en pago. La persona remarca el interés del banco en llegar a un acuerdo y que, actualmente, se suele conseguir; de lo contrario sí que se podría producir el desahucio.

Este cambio de los bancos hacia renegociar la deuda, se debe a que cada vez los ciudadanos y los políticos tienen más rechazo hacia los desahucios, cosa que está contribuyendo a la mala imagen de los bancos. Para poder mejorarla, están intentando buscar alternativas menos dolorosas para los ciudadanos, aunque de todas formas sigue resultando un proceso muy duro.

Siguiendo esta línea, el Gobierno aprobó en marzo un “código de buena conducta bancaria” referida a los desahucios. Por una parte, se hizo para mejorar la imagen de los bancos y, por otro lado, para que no siga incrementando el número de personas desahuciadas en España. El código es optativo, pero parece que ha tenido bastantes afiliados.

El primer punto del código, y más destacado, es que los bancos deben evitar que la familia acabe expulsada de su casa. Esto no comporta la dación en pago, sino que incita a los bancos a negociar otro tipo de opciones para poder humanizar un poco todo este proceso y no echar a las personas de la casa sin antes ofrecerles otras alternativas.

En general, esto no va dirigido a todo tipo de viviendas ni familias. Se trata de salvar sólo las viviendas habituales y no las segundas residencias. Para obtener esta ayuda se valorará la situación de la familia, entre ellas si es próxima o no a la exclusión social, los miembros de la familia que están desempleados y, la última valoración, sería que aunque los miembros estén trabajando tengan que dedicar el 60% de sus ingresos a la hipoteca.

Este código no es obligatorio, así que los bancos con el objetivo de no perder beneficio intentarán renegociar las deudas para poder alargarlas más en el tiempo. Como es en el caso de La Caixa que sólo en caso excepcionales llega a perdonar la deuda.

Un proceso judicial con alternativas

El proceso judicial que se lleva a cabo durante un desahucio puede variar. Si se trata de un proceso de resolución de impagos entre persona-persona, es conveniente primero negociar con el deudor, antes de enviar una demanda. El trato directo y sin presión judicial puede agilizar todo el proceso. Pero tal y como existe una negociación entre arrendatario y arrendado, ¿lo existe también entre Entidad Financiera y persona?

Si bien en la mayoría de los casos, la entidad financiera recurre directamente a la demanda por impago,  el gobierno de España lleva realizando un código de buenas prácticas para los desahucios (link: http://finanzas.excite.es/bancos-codigo-buenas-practicas-desahucios.html ) en los que se estipula que es importante dar alternativas a las familias desahuciadas para que no se queden sin techo. Hay que tener también en cuenta el número de empleados en la familia y si el dinero que reciben mensualmente puede ayudarlos a subsistir una vez cobrada la hipoteca (que el cargo de hipoteca no supere el 60% del sueldo). Aún así, este código de conducta para bancos es una mera sugerencia, que puede no ser acogida por entidades financieras que buscan en todo caso un beneficio económico.

Es evidente, que si se llega a un pacto entre las partes, no es necesario proceder a juicio. Pero si no ha sido posible llegar a un acuerdo, es entonces cuando comienza el proceso judicial. Como primer punto, el demandador ha de contratar a un abogado y procurador. Una vez con abogado, se procede a iniciar la demanda, primero señalando los hechos demostrables (propiedad, contrato, retraso en los pagos) que hacen posible comenzar el juicio.  Con ayuda del procurador contratado, es necesario redactar la demanda que será enviada al juzgado.

Una vez del deudor está informado de la orden de desahucio, y durante un periodo de 10 días, tiene derecho a poder realizar una Enervación; la parálisis del desahucio abonando toda la cantidad de dinero en deuda. Sólo en aquellos casos en los que se ha especificado por Burofax que tienen exactamente un mes para el abono del impago,  no será posible acceder a la Enervación.

Si no se produce el pago en esos diez días, el endeudado tiene tres vías frente a la demanda judicial. La primera de todas, es la de aceptar el desahucio a cambio de acabar con cualquier deuda pendiente. Es decir, proceder al desalojo por vías propias de la vivienda a cambio de no tener ninguna o muy poca deuda con el arrendador. Con entidades financieras, se suele proceder a embargar el mobiliario y saldar la deuda con la venta del mismo. En este caso, los bancos se encargan de tasar el inmueble antes de sacarlo a la venta, intentando venderlo lo más bajo posible para así poder mantener todavía una deuda pendiente con el desalojado. Así nos explicó el miembro de la PAH de Cerdanyola, José Villacañas, quien en una entrevista, nos desveló los secretos de un desahucio, habiendo sido él testigo directo. Si el inquilino ha aceptado el desahucio pero no ha abandonado la vivienda antes del día de ejecución, el deudor pasará a estar allanando una morada con sus respectivas consecuencias jurídicas y el próximo desalojo incluso mediante el uso de fuerzas policiales.

Si el demandado se opone al desahucio, habrá de presentarse en juicio como oposición a la demanda, argumentando las razones por las cuales no piensa pagar la cantidad reclamada o la enervación. Esta oposición salvaguardada por un abogado, tiene como objetivo en muchos casos el de meramente aplazar el desahucio y conseguir más tiempo para el pago de la deuda. Tal y como pasó durante el desahucio en una vivienda de Terrassa, que fue detenida gracias a la oposición judicial que dio un mes más para el pago de deudas. Así lo explicaba el abogado Antonio Navajas en la crónica que realizamos con anterioridad en nuestro blog (https://barcelonadesahucios.wordpress.com/2013/04/15/una-batalla-ganada/).

Si durante los días de entrega y tras los diez de espacio para recapacitar, el deudor no se ha pronunciado, el desahucio se agiliza. El juicio no se celebra y se procede a efectuar del desahucio gracias a la nueva y controvertida Ley 37/2011 que pone el proceso en manos del Secretario Judicial.

Pero la labor del abogado no acaba aquí, una vez se ha dictado o no la sentencia, puesto que durante la transacción de la vivienda, pueden surgir desperfectos y elementos que hagan necesaria la asistencia jurídica. La ejecución puede llegar de diferentes maneras. La forma políticamente correcta es la de entrega de llaves al arrendatario o a la entidad con la que se tiene la deuda, abandonando  la vivienda por vías propias. Pero en muchos casos se produce un forcejeo para expulsar al habitante de su casa recién desahuciada. La Comisión Judicial pide en este tipo de casos la ayuda de la policía para efectuar de la manera más rápida y sencilla el desahucio. Si el inquilino, en su oposición a ser desalojado, destroza o daña parte de la vivienda, es cuando de nuevo se puede llegar a pasar por un proceso judicial para pagar los desperfectos que sufra la vivienda.

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